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domingo, 30 de marzo de 2008

Cecilia Ortiz


Pintura de Orlando Arias Morales

De su libro: "Libro secreto"

Gaviota en tierra

Mi gaviota
con la brújula alterada
corre por detrás del niño y las ovejas
espera pregunta
¿qué hacer si duele la espina clavada?
¿si la lluvia no sabe nuestros nombres?

El campo se extiende en la memoria
sin tiempo la distancia es ahora.

Mi gaviota picotea el día
busca migajas de ilusión
se atreve a otra pregunta
¿si la tormenta arrecia
podré buscar amparo en ti?
o tengo que esperar la furia que destruya
mi pasión de vuelo
quedarme sin alas ser juzgada

mis manos desconocen el abecedario.
***

Blog de la autora

martes, 18 de marzo de 2008

Cecilia Ortiz/Argentina


Imágenes en la memoria


Sólo recuerdo que la muñeca no cerraba los ojos.Para cerciorarme de que estuviera dormida, cuando iba a la cama por mandato paterno, la ponía boca abajo, para que al menos no me viera dar vueltas como una marioneta.Mi muñeca desapareció en alguna mudanza y llegué a la nueva casa sin ella.

Bajo un manzano contemplé lo que sería mi nuevo hogar.Aún hoy contemplo la casona entre árboles más viejos que ella.

Me preguntaste, y en esta foto quienes están.¿Quiénes?No puedo decirte que lo sé. Me inventé una historia familiar cuando desaparecieron los que estaban posando para quedar por siempre. Quedar por siempre me suena a mucho tiempo.No lo sé, contesto.Por qué la guardas, entonces.No la guardo, está por alguna razón. Me la habrá enviado alguien, luego de verme en tantas películas.

Me imagino que habrá pensado que me gustaría.Desempolvo la fotografía y la miro.Sonrío.Qué otra cosa se puede hacer sobre el polvo de las cosas.El tiempo solo me ha dejado arrugas infinitas y una certeza de haber sido la mejor.Ya nadie recuerda lo que fui.Y los recuerdos no tienen movimiento. Ocupan un espacio. Que de tanto en tanto se inquieta y deja un trazo, leve, sobre el día que vivo.

La muñeca no cerraba los ojos.Yo, ahora tampoco, me trago las visones para sentirme viva, vieja, pero viva.Te alejas. Siempre te alejas y veo tu espalda que me habla. Me dices que eres lo único que tengo.

La muñeca y yo somos casi lo mismo. Dos formas estáticas, una plasmada en papel senil y yo, suspirando a la espera de reencontrar a los míos, en algún lugar de no sé dónde.

®Cecilia Ortiz

sábado, 19 de enero de 2008

Voces de hoy/Cecilia Ortiz/Argentina


Cecilia Ortiz

Docente Poeta y narradora. Coordinadora: Talleres escritura Biblioteca Popular Bernardo Delom- Vicente.. López Biblioteca Popular de Olivos De Raíz Libros Olivos Creadora del grupo literario De raíz letras- 2006 Directora propietaria - Cuaderno de Raíz Letras : Cuaderno uno/ dos/ tres -año 2006 . Buenos Aires/Argentina.

Destino de poema.

En el extremo de la palabra y el tacto
calla la voz en mi boca
que sólo responde lágrimas
-en la dormida ventana de papel-
saqueo de raíces, vértigo de luz
espalda de sombra, último vacío.
No me pertenece el paraíso, tampoco el cristal
del sosiego que escapa
-destierro y acecho-
Crece esa piel irreversible
cubriendo la imagen de los huesos.
Forma un cuerpo, abre los ojos
entorna pestañas sobre azules deseos
bajo verdes plegarias
ciñe grises ilusiones
sostiene silencios erguidos.
Soy testigo. Creo un poema
para apresar agua en mis manos vacías.
Cántaros transparentes
surcados por ríos sin sangre
que llaman al azar
buscan nutrir el latido
-océano dentro del cauce de mi garganta-
Transforma el don de estos genes
en otro tiempo.
laberintos prisioneros que no duermen
arena besando oleaje
memoria en busca de herencia
aroma a insomnios lejanos.
Nada recuerdo.
Desvanezco en perfume, silencio adentro.
Nada recuerdo
me transformo en final
en punta de tacto
en dedos que exploran la palabra
no aferrada a mi plegaria.
Manos que resbalan por el último gemido
apresado en la pared silente
cada vez más alta.
Poema, aliento, piel irreversible
sigo el trayecto del calendario
eterna migración que me convoca.