LUCES
En el fondo negro de un papel están atrapados un amarillo maíz y un blanco con luces cómo abanico de viento suave. Eras un punto de luz que encontraron mis ojos.
¿Eras semilla?
Parecías el soplido de un pájaro asustado en mi cuarto sin saber que lo último que intentaría sería quitarle la libertad. Y giro el papel y trato de armar cordones de luces como las palmas de niño que arman castillos de arena y llega el agua.
En qué figura te imagino si ni siquiera sé como se escribe tu nombre. Sólo intento deshacer mi ceguera. El poder imaginar que se vuelve sed con el segundero.
El sigilo me molesta por la espalda tan tenaz curandero de no dejarme atrapar por la locura. Pero bailan soles y guerreros y una pluma y pentagrama. Y te imagino. Yendo por un camino de final puesto de espaldas como si la victoria fuera a llegar fuera de mi a cuál destino. Y los soles bailan en renglones de música y la pluma pinta cara de guerreros.
Era sólo una semilla traída mucho, mucho más cerca. Y entonces pienso cuántas cosas del mundo miro y desobedezco sus formas. Cuánta historia en una sola línea de la mano.
Quiero desconocer cuando el labio desproporciona hambre e imaginar que de muy cerca ese labio es volcán desconocido. La huella de los dedos en la tierra rota de seco no es pie de nadie, sino un dibujo distraído de algunos palos que se arrastran.
Eras sólo una semilla traída mucho, mucho más cerca de los ojos. Y los míos por las luces desobedecen las sombras y no veo.
Mercedes Sáenz
Del libro “Filos de lata” de Mercedes Sáenz
Blog de la autora: http://mercedessaenz.blogspot.com/
En el fondo negro de un papel están atrapados un amarillo maíz y un blanco con luces cómo abanico de viento suave. Eras un punto de luz que encontraron mis ojos.
¿Eras semilla?
Parecías el soplido de un pájaro asustado en mi cuarto sin saber que lo último que intentaría sería quitarle la libertad. Y giro el papel y trato de armar cordones de luces como las palmas de niño que arman castillos de arena y llega el agua.
En qué figura te imagino si ni siquiera sé como se escribe tu nombre. Sólo intento deshacer mi ceguera. El poder imaginar que se vuelve sed con el segundero.
El sigilo me molesta por la espalda tan tenaz curandero de no dejarme atrapar por la locura. Pero bailan soles y guerreros y una pluma y pentagrama. Y te imagino. Yendo por un camino de final puesto de espaldas como si la victoria fuera a llegar fuera de mi a cuál destino. Y los soles bailan en renglones de música y la pluma pinta cara de guerreros.
Era sólo una semilla traída mucho, mucho más cerca. Y entonces pienso cuántas cosas del mundo miro y desobedezco sus formas. Cuánta historia en una sola línea de la mano.
Quiero desconocer cuando el labio desproporciona hambre e imaginar que de muy cerca ese labio es volcán desconocido. La huella de los dedos en la tierra rota de seco no es pie de nadie, sino un dibujo distraído de algunos palos que se arrastran.
Eras sólo una semilla traída mucho, mucho más cerca de los ojos. Y los míos por las luces desobedecen las sombras y no veo.
Mercedes Sáenz
Del libro “Filos de lata” de Mercedes Sáenz
Blog de la autora: http://mercedessaenz.blogspot.com/
