
Estaba sentado a la orilla del rio,
allá donde las piedras cantan.
Sembrando un manojo de recuerdos
en las raíces de mis sabrosos mangos.
Voces que van y vienen,
Voces que van y vienen,
risas que se prenden en la tarde,
silencios que fecundan en la noche.
Estaba la familia germinando la inocencia.
Año 1968.
Año 1968.
Paisaje de palmeras y sinsontes.
Tarde tibia de pegajoso verano,
agua cristalina del lejano pasado.
Pedro Pablo Pérez Santiesteban/2/2/2008
Pedro Pablo Pérez Santiesteban/2/2/2008
No hay comentarios:
Publicar un comentario