
Y yo me quedo en el tiempo
de palabras dispersas,
buscando una imagen
que se devuelva al espejo.
Miro tu rostro de fruta fresa
-pera recien cortada-
Jugosa al paladar ajeno.
Siento que mis manos
ya no alcanzan a tus ramas.
-fueron cortadas por brazos forasteros-.
Y yo me quedo labrando nuevas tierras;
a la espera de frutas congeladas.
2 comentarios:
Pedro: sigue la persistencia del recuerdo "a la espera de frutas congeladas", y esto es precisamente el asombro con que nos atrevemos a no entender... Un abrazo por esta amistad desde el Sur. Tere.
Preciosa, Pedro. Cuántas lecturas...cuánta melancolía.
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