jueves, 24 de enero de 2008

Dolor Ajeno

Dolor Ajeno.

Atosigando el alma como pasos fantasmales que dejan huellas de piedras y guizasos.Silenciando los deseos que brotan del rincón oscuro.Con la cabeza doblada sobre rodillas inertes que procuran ser fuertes.La mirada clavada en un techo de noche sin estrellas, y un dolor atosigando su cintura.Sola. Con los cuatro costados de paredes pálidas acompañando sudor y llanto.Asi encontré a Teresa aquella lejana noche del verano de Agosto.Por sus piernas destilaba la sangre del hijo que no vió la luz.


Pedro Pablo Pérez Santiesteban

1 comentario:

mariadnne dijo...

Si que me ha sorprendido este poema..creo que ha sido una muy larga noche para mi de reflexion ante el dolor ajeno..

Un saludo..bello espacio..las letras protagonistas..al sonido de un simple teclado..