martes, 18 de marzo de 2008

Cecilia Ortiz/Argentina


Imágenes en la memoria


Sólo recuerdo que la muñeca no cerraba los ojos.Para cerciorarme de que estuviera dormida, cuando iba a la cama por mandato paterno, la ponía boca abajo, para que al menos no me viera dar vueltas como una marioneta.Mi muñeca desapareció en alguna mudanza y llegué a la nueva casa sin ella.

Bajo un manzano contemplé lo que sería mi nuevo hogar.Aún hoy contemplo la casona entre árboles más viejos que ella.

Me preguntaste, y en esta foto quienes están.¿Quiénes?No puedo decirte que lo sé. Me inventé una historia familiar cuando desaparecieron los que estaban posando para quedar por siempre. Quedar por siempre me suena a mucho tiempo.No lo sé, contesto.Por qué la guardas, entonces.No la guardo, está por alguna razón. Me la habrá enviado alguien, luego de verme en tantas películas.

Me imagino que habrá pensado que me gustaría.Desempolvo la fotografía y la miro.Sonrío.Qué otra cosa se puede hacer sobre el polvo de las cosas.El tiempo solo me ha dejado arrugas infinitas y una certeza de haber sido la mejor.Ya nadie recuerda lo que fui.Y los recuerdos no tienen movimiento. Ocupan un espacio. Que de tanto en tanto se inquieta y deja un trazo, leve, sobre el día que vivo.

La muñeca no cerraba los ojos.Yo, ahora tampoco, me trago las visones para sentirme viva, vieja, pero viva.Te alejas. Siempre te alejas y veo tu espalda que me habla. Me dices que eres lo único que tengo.

La muñeca y yo somos casi lo mismo. Dos formas estáticas, una plasmada en papel senil y yo, suspirando a la espera de reencontrar a los míos, en algún lugar de no sé dónde.

®Cecilia Ortiz

4 comentarios:

vocesdehoy dijo...

Cecilia, ésta magistral prosa me regala lindos momentos buscados en la memoria, de los años que se fugan rapidos y junto a ellos; nosotros.
(Perdona el hurto de tu blog)

Alicia dijo...

A Cecilia, un abrazo de compatriota muy cercana con mis propias vivencias a su hermoso texto. A Pedro, como siempre, gracias por haberlo incluido.

josé dijo...

Espléndido cuento o realidad de la autora, nosé pero me ha dejado loco y que la expresión no ofenda a nadie. Lo digo con una felicidad que me explota, muy hermosa manera de contar una historia. Para usted Cecilia, un abrazo admirado.

Cecilia Ortiz dijo...

Pedro Pablo,Alicia y José
Gracias!!!
Es un texto de ficción pura. El disparador una foto antigua de una niña con una muñeca y el desafío crear una historia creíble.
La muñeca que no cerraba los ojos, un recuerdo de mi infancia.
Un gran abrazo para los tres.